2014

2014

Revistas literarias de posguerra



El final de la guerra civil, hace ahora 70 años, supuso un corte radical en la cultura española; España quedó dividida en dos: una parte de españoles exiliados y una parte que permaneció en el país. Se produjo un cambio drástico en la cultura.
Hubo dos literaturas españolas; la de la España del interior y la del exterior. Los exiliados españoles van primero a Francia, pero al poco tiempo Francia entra en guerra con Alemania, lo que les obliga a ir a América, México y Argentina. Gracias a la llegada de los intelectuales españoles, estos países se desarrollan mucho intelectualmente, y allí se fundan editoriales como el Fondo de Cultura Económica o la editorial Losada en Buenos Aires.
Mientras, en España se pretendía reanudar la vida literaria. El franquismo es la época de esplendor de las revistas literarias; había una gran presencia de la literatura en los periódicos, pero una literatura que no reflejaba la realidad debido a la censura. Juan Aparicio funda revistas literarias oficiales en las que se apoya a los escritores jóvenes y se les da libertad siempre que no hablen del régimen.
Las revistas literarias más destacadas de esta época son:
La Estafeta Literaria. Era una revista muy atractiva: cuentos, ilustraciones, informaciones sobre las tertulias como la del Café Gijón, que llevaba a cabo el grupo Juventud Creadora.
Fantasía. Revista-libro, cada número publica un libro de poemas o de cuentos de un autor.
Las dos revistas de poesía de mayor importancia fueron Garcilaso y Espadaña. Éstas mantenían un enfrentamiento estético que encubría un enfrentamiento político: detrás de Garcilaso estaba el grupo de Juventud Creadora, con poetas oficiales, afines al régimen, el más destacado es José García Nieto; en Espadaña destaca el republicano Victoriano Crémer. Los poetas de Garcilaso recuperan la métrica tradicional, vuelven al soneto, a la perfección formal, temas renacentistas... Frente a estos, los de Espadaña escriben una poesía aparentemente no crítica pero con una crítica encubierta: tratan temas de desasosiego, angustia, sangre... En Espadaña se ha visto el origen de una tendencia que marcará la poesía de los cincuenta, la poesía social.
Dos libros marcan el resurgir de la poesía: Hijos de la ira de Dámaso Alonso y Sombra del paraíso de Vicente Aleixandre. Es una poesía más humana, de angustia existencial.

La poesía social pretende reflejar el lenguaje y los problemas de la calle. Destacan en esta corriente Gabriel Celaya (Tranquilamente hablando), Blas de Otero (Pido la paz y la palabra, 1955).
La oposición a la poesía social se manifiesta en un grupo de poetas cordobeses con la fundación de la revista Cántico. Tiene una estética un poco distinta; sus miembros: Juan Vernier, Pablo García Baena…