2014

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Una lección de periodismo de Gabriel García Márquez



Es conocida la pasión de Gabriel García Márquez por lo que él mismo denominó “el mejor oficio del mundo” –el periodismo-, y en estas semanas en los que todos insisten en su valía como novelista, es bueno recordar como llegó el gran Gabo a ser un genio del lenguaje.
Cuando a los veinte años tuvo que hacer un reportaje sobre un desprendimiento que había causado muertes, se encontró con el dilema de no saber qué añadir a la noticia que habían dado todos los periódicos un mes antes. El taxista que le llevaba al lugar de los hechos le ofreció un dato desconocido: las muertes se habían producido en un segundo desprendimiento, sobre un grupo de curiosos se había acercado a ver como se había derrumbado la ladera en un primer momento. Al igual que en el cuento de Jean Cocteau El gesto de la muerte –considerado por Márquez como “el cuento perfecto”- el destino es ineludible. A Márquez, el destino le había deparado el éxito, ya que a pesar de cualquier expectativa que tuvo el autor en un primer momento sobre Cien años de soledad, el coronel Buendía y Macondo le acabarían otorgando un premio Nobel y el reconocimiento mundial.
Su vocación como periodista se refleja incluso en sus novelas más famosas, que no son otra cosa que grandes reportajes: Crónica de una muerte anunciada, Noticia de un secuestro, Relato de un náufrago… obras basadas en hechos reales, investigados hasta el más mínimo detalle por Márquez, ya que insistía en que “un dato falso ponía en duda todo el reportaje”, y llevaba esta minuciosidad hasta la literatura. Aunque todo ello no quita que creara una realidad fantástica, llegando a afirmar que “de la demencia senil de mi familia llevo viviendo todos estos años”.
En 1955 se reunió tres días con un grupo de periodistas, y les ofreció una lección sobre esa “pasión insaciable tan incomprensible como voraz” que es el periodismo. Aforismos que se marcarán para siempre en aquellos que sientan la necesidad de rescatar el oficio: “La anécdota en el periodismo es la madre de todo”, “cuando encuentras el gancho, lo cuelgas todo”, “el dinero y la tos no se pueden ocultar; la verdad, tampoco”, “en el instante en que uno se aburre escribiendo, aburre al lector”.
En definitiva, los principios que estableció Gabriel García Márquez constituyen una auténtica lección de periodismo, y el autor colombiano pasará a la historia como uno de los grandes de este oficio. Seguro que hasta el último día “sintió la angustia de escribir”.