No es sorprendente escuchar cada vez más la expresión “el papel está en
crisis”. La prensa tradicional ha sido durante siglos el único medio de
comunicación, exponente del cuarto poder y herramienta necesaria para la
información. Actualmente, se encuentra inmersa en una crisis que hace que nos
replanteemos su futuro. Quien lee la prensa es cada vez más viejo; el formato en
papel no atrae a unos jóvenes afines a las nuevas tecnologías. Con la aparición
de Internet, se nos presentaron las noticias de una forma inmediata y gratuita,
y su accesibilidad no puede ser mayor con los smartphones, tabletas y demás material tecnológico que nos conecta
con el mundo y nos desconecta de nuestro entorno. Toda esta situación ha
llevado a la sociedad a pregonar la muerte de los periódicos de papel y pago,
que son, sin embargo, los que aseguran una información de calidad y
contrastada. Evidentemente, esta información tiene un coste, que es pagada mediante
la publicidad; el recurso económico más importante para los periódicos. Pero en
los últimos años, se ha producido una caída de los ingresos publicitarios
debido al aumento de la inversión de los anunciantes en otros formatos como
páginas Web y móviles, que son los que ofrecen más acceso a todo tipo de
personas.
Para muchos, el hecho de leer un periódico en formato físico es una
costumbre tan arraigada como la de comprar el pan, pero resulta que estos
“tradicionales” son personas de edad cada vez mayor, que en un futuro no
asegurarán la pervivencia de la prensa física.
Todos estos factores; menos lectores, falta de compromiso de los jóvenes
y reducción de ingresos en publicidad han supuesto un duro golpe para la
industria. A pesar de que todo ello indica que el futuro está en Internet, no
podemos asegurar que lo que ahí encontramos sea fiable y objetivo. La obsesión
por la primicia hace que los bulos vuelen por la red, solo hace falta ver
cuantas “muertes” ha causado Twitter
en los últimos años. En cuanto al contenido, encontramos grandes similitudes
entre los periódicos tradicionales y los digitales, e incluso los blogs
tendrían una función similar a la de las cartas al director. Pero se
diferencian en la forma, y personalmente, por muchos apoyos audiovisuales que
ofrezca Internet, por mucha gratuidad que tenga, o por muy inmediatos que sean
sus contenidos… leer en una pantalla nunca será lo mismo que leer en papel.
¿La solución? Un tanto utópica; complementar la lectura de un periódico
en formato físico con su versión digital, aprovechando las ventajas de cada
medio.