En los géneros de opinión, el
periodista siempre ha de estar bien informado y debe fundar su opinión en
hechos veraces. Del artículo “Volviendo a leer a Orwell” (La
Nueva España, 13 de febrero de 2014: http://www.ignaciogracianoriega.net/mds/20140213.htm)
extraemos la conclusión de que no se puede criticar algo sin tener un
conocimiento adecuado sobre ello. En él, el autor carga contra las nuevas
tecnologías, alegando que nos van a
llevar a una situación de despotismo que nosotros mismos aceptaremos de buen
grado. Sin embargo, para argumentar esto recurre a ejemplos históricos
manipulados y demuestra un gran desconocimiento del tema tratado, lo que le
lleva a exageraciones como que quien no tiene correo electrónico es un
marginado, cundo esta herramienta no es la más representativa de la supuesta
falta de privacidad a la que acusa a las redes sociales.
En la sección de “La
Galería” de La Nueva España de Tino Pertierra, aparece el
día 13 de febrero de 2014 el artículo titulado “Una red de mentiras grandes
como pirámides” y, en relación con este “Fuentes fiables y ser
responsables ante la intoxicación, consejos de un experto asturiano”, que
tratan sobre el buen y el mal periodismo en relación con los bulos que se
difunden por Internet. Se hace hincapié en que el buen o mal periodismo no
depende del medio: puede haber buen periodismo en la red y mal periodismo en la
prensa tradicional. Lo que realmente diferencia al buen periodismo del mal
periodismo es la búsqueda de fuentes fiables y la comprobación de datos. En
Internet, tenemos la responsabilidad de difundir noticias contrastadas y no
contribuir a difundir informaciones falsas y dañinas, para ello debemos
comprobar si lo que nos llega es verdadero o falso, "educar el olfato y el sentido común".